

1.2 Servicios ambientales del ecosistema para los humanos

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Para satisfacer todas las necesidades humanas es necesario el uso de los servicios. Estos servicios se basan en los recursos e incluyen el transporte de materia, de energía y de información, los dos últimos con una evidencia menor.
Los recursos más usados y los más indispensables para la vida son: el agua, los peces, la madera y la tierra. La mala utilización de estos recursos puede causar efectos muy dañinos al ecosistema.
Otro efecto negativo de los seres humanos a los servicios ambientales es la generación de desechos aunque haya un consumo mínimo de recursos.
A pesar de que los seres humanos tienen la posibilidad de utilizar los ecosistemas para su beneficio, se debe crear nuevas y adecuadas formas de manejo de los servicios ambientales para no terminar con todas los bienes que estos nos ofrecen. A continuación, relacionaremos mediante un ejemplo claro la interacción social con un impacto negativo en el ecosistema. Hablaremos acerca de la pesca comercial o pesca de arrastre y la destrucción de los habitad marinos.
La pesca de arrastre es el método de pesca más común a nivel mundial, también es el más dañino. Presuntamente, esta pesca está dirigida únicamente a los peces que se desean obtener del mar para el consumo del ser humano, esto significa una porción determinada del total de la diversidad de las especies que se encuentran en los fondos marinos.
Estas redes son arrastradas a lo largo de la profundidad y capturan todo lo que hay a su paso hasta afectar el ecosistema de esa zona.
Estas redes son arrastradas a lo largo de la profundidad y capturan todo lo que hay a su paso hasta afectar el ecosistema de esa zona.
Para representar de una manera clara todos estas efectos, observa en el gráfico las interacciones y sus posibles repercusiones a futuro.

1.3. Intensidad de la demanda sobre los ecosistemas

La acciones de la sociedad causan efectos extremadamente negativos a los ecosistemas y generalmente estos son a largo plazo. La relación entre el ser humano y el ecosistema básicamente va a depender de la exigencia sobre los recursos que el medio provee y cómo estos pueden ser aprovechados.

Generalmente, los seres humanos tendemos a pensar que, como estos recursos son renovables, son recursos infinitos; por este motivo, el ser humano los ha usado indiscriminadamente y ha ocasionado que su proceso de regeneración sea mucho más extenso a lo habitual. Después del uso de estos productos, los devuelve al ecosistema como desechos. Este ciclo del sistema social y su uso es muy simple. Los recursos renovables incluyen a los alimentos, el agua y los productos de origen forestal; mientras que los no renovables son recursos mineros y combustibles.
Uno de los problemas de mayor peso es el significativo aumento demográfico de la humanidad, que seguramente es el mayor responsable en la destrucción de los ecosistemas. Este crecimiento acelerado se ha acentuado de manera exponencial durante las últimas décadas, lo que ha provocado el crecimiento de las industrias y, en general, una sobredemanda material.
La intensidad de la demanda sobre los ecosistemas puede ser representada en una simple ecuación que ayudaría a entender, de una mejor manera, cómo se podría trabajar de un modo más sustentable frente a los recursos. La ecuación es:
Intensidad de la demanda sobre los ecosistemas = población * niveles de consumo * tecnología Mediante esta ecuación, podemos llegar a determinar la cantidad de recursos materiales y energéticos que requerimos para todo tipo de producción. Además, se puede llegar a definir el porcentaje de contaminación que es generado por las producciones principalmente agrícolas e industriales.
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